lunes, 25 de abril de 2011

Tamara de Lempicka (Varsovia, 16-5- 1898 - Cuernavaca, 18-3- 1980)


Una de las artistas más sugestivas del S. XX, más personal y que mayor fuerza de atracción ejerce sobre la mirada de los espectadores. Nacida en Varsovia y de familia acomodada es la representación de la joven sofisticada, rodeada de glamour y elegancia, tan frecuente en los ambientes burgueses de los años veinte, y que ella misma reflejará como nadie en sus obras.Su estilo se definirá muy pronto con unas características muy concretas y además apenas variará a lo largo de su vida, dándole con ello una impronta inconfundible a sus cuadros. Por una parte, hay una clara influencia art decó que otorga a sus obras ese toque elegante y vistoso que las caracteriza, y que además entronca con su propio estilo de vida y los ambientes en los que se movía que eran igualmente sofisticados, como los son las mujeres y los hombres que aparecen en sus lienzos. 





Por otra parte no se puede desdeñar una lejana influencia del cubismo, que si bien no se manifiesta como tal, ejerce su peso a la hora de modelar las figuras, siempre aristadas y de volúmenes muy geométricos, logrando con ello una mayor artificiosidad en sus figuras, que así aún resultan más extrañas y sugerentes. De todas formas, su estilo tan peculiar encuentra también relación con la pintura de algunos pintores renacentistas que como ella, recrean una apariencia de figuras etéreas y cuerpos luminosos, caso de Boticelli o Mantenga. El resultado es una pintura de figuras voluptuosas, de mujeres gráciles y hombres elegantes, de rostros misteriosos y anatomías luminosas, que se recrean en su propia belleza y alientan en el espectador un hálito de sensualidad y a veces de erotismo. Un hermoso referente de los años veinte, con su desenfado y su toque de distinción, con su elegancia decó y su preciosismo. 

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